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Vivir a media hora del mar tiene una trampa: como está cerca, se improvisa, y al improvisar se acaba yendo siempre al mismo sitio o no yendo. Estas son las decisiones que convierten dos noches de agosto o de febrero en una escapada que compensa de verdad.

Es la primera bifurcación de casi cualquier viaje, y se resuelve mal cuando se plantea como una cuestión de presupuesto. La pregunta de verdad es otra: qué queréis que os haya pasado cuando volváis. De ahí sale la respuesta, y no de un folleto.

Comparten la palabra crucero y casi nada más. Un crucero de expedición no va de puertos, ni de espectáculos, ni de bufés a cualquier hora: va de llegar a sitios donde no hay muelle y bajar en lancha neumática cuando el tiempo lo permite. Conviene saber en qué se está entrando.

La respuesta corta es antes de lo que pensáis, y no por vender con tiempo: es que la época del destino manda sobre la fecha de la boda, y algunos trámites y algunas habitaciones no se consiguen con dos meses. Este es el orden en que conviene hacer las cosas.

Dos circuitos por Egipto pueden parecer el mismo viaje y ser experiencias muy distintas. La diferencia casi nunca está en la lista de ciudades, que suele ser idéntica: está en cuántas noches se navega, qué visitas van incluidas y cuántas se venden aparte una vez estás allí.

Si estás dudando entre Punta Cana o Riviera Maya, hay una forma sencilla de empezar: Punta Cana encaja mejor cuando el plan es hotel, playa y todo incluido; Riviera Maya gana enteros cuando quieres combinar el resort con cenotes, cultura maya y días fuera. Las dos tienen hoteles excelentes y mar caribeño de postal, así que la pregunta no es cuál es mejor, sino cómo quieres pasar la semana.

En una semana de todo incluido caben dos o tres salidas, no seis, y elegirlas mal es fácil porque en el destino se vende de todo en todas partes. Estas son las que se repiten en el mostrador, con lo que se puede esperar de cada una y lo que conviene comprobar antes de pagar.

Es la parte del viaje que menos ilusión hace y la que más viajes estropea, porque un pasaporte corto de vigencia no se arregla en el mostrador de facturación. Esto es lo que hay que tener resuelto, con una advertencia por delante: las reglas de entrada cambian y aquí no se escriben cifras que caduquen.

Solo adultos no quiere decir tranquilo, y esa confusión es la que hace que dos parejas con el mismo presupuesto vuelvan una encantada y otra decepcionada del mismo tipo de hotel. Aquí está lo que hay detrás de la etiqueta y cómo se elige bien.

Punta Cana funciona muy bien con niños, y el motivo principal es poco romántico: el aeropuerto está pegado a los hoteles y el régimen de todo incluido quita de en medio la logística de las comidas. Dicho eso, hay media docena de detalles que deciden si el viaje es cómodo o agotador.

Todo incluido no quiere decir que todo esté incluido, y esa frase resume la mitad de los disgustos del destino. Aquí está lo que suele entrar, lo que casi nunca entra y las cuatro preguntas que conviene hacer antes de confirmar una reserva.

Punta Cana no es un pueblo: es una costa muy larga con tramos que se viven de forma distinta. Elegir mal el tramo es el error que más se paga, porque el hotel se puede cambiar y la ubicación no. Esto es lo que diferencia a unos de otros.

En Punta Cana no hay invierno, así que la pregunta no es cuándo hace bueno, sino qué mes trae menos lluvia, menos gente, menos riesgo de huracán y menos algas. Y como casi nadie elige fechas con total libertad, esto va también de cómo se viaja bien en el mes que te toca.

Desde el valle del Guadalentín hay tres aeropuertos en juego y ninguno gana siempre. La respuesta no depende del aeropuerto sino de a dónde vas, de cómo esté montado el billete y de quién te lleva. Esto es el razonamiento, no una tabla de vuelos que caduca cada temporada.

Casi todos los viajes salen bien. Este artículo va del resto: qué se hace exactamente cuando el vuelo se cae, cuando el hotel no es el que se contrató o cuando alguien acaba en un ambulatorio a cinco mil kilómetros de casa. Lo importante casi siempre pasa en las primeras dos horas.

Una peña, una asociación, un AMPA, una hermandad o una familia que se junta por una boda. Cuando ya sois muchos, el viaje deja de buscarse y pasa a montarse, y el calendario importa tanto como el destino. Esto es el orden en que se hacen las cosas.

La pregunta se hace en el mostrador y también por WhatsApp, y es completamente legítima: si el hotel está en internet y el vuelo también, ¿qué añade una agencia de Lorca? Aquí está la respuesta larga, con lo que aporta y también con lo que ninguna agencia puede prometerte.