Publicado el 28 de agosto de 2026 · por Juan Francisco Navarro Moreno
Lo primero: ninguna está incluida
Aunque el hotel sea todo incluido, las excursiones se pagan aparte, sin excepción. Conviene contarlas en el presupuesto del viaje desde el principio, porque en este destino son una parte importante del gasto y descubrirlo en destino descoloca las cuentas de cualquiera. De por qué las excursiones no entran en el régimen —y qué entra de verdad— hay guía aparte.
La segunda idea, tan importante como la primera: en una estancia de siete noches caben dos excursiones, tres como mucho si alguna es de medio día. El destino invita a llenar el calendario y después la gente vuelve diciendo que no ha parado. Unas vacaciones no son una lista de tareas. Y cómo influye el tramo donde te alojas tampoco es menor: desde Uvero Alto todo queda más lejos.
Isla Saona, la clásica
Es la excursión más vendida de la zona y está dentro del Parque Nacional del Este. Se llega en catamarán, en lancha rápida o combinando ambos, con parada en una piscina natural de agua transparente y poca profundidad, y la jornada incluye normalmente comida en la isla y bebida a bordo.
Qué esperar realmente: un día largo, bastante gente, música y ambiente festivo en el catamarán, y una playa preciosa que no vas a tener para ti solo. Si el mar está movido, el trayecto en lancha se nota, y quien se marea debe decirlo al reservar para elegir la modalidad adecuada.
Isla Catalina, algo más al oeste, es la alternativa con mejor fondo para hacer snorkel y suele ir con menos gente. Si lo que os interesa es el agua y no el ambiente, preguntad por ella.
Naturaleza y aventura, sin salir cerca
En el entorno de Cap Cana está el Hoyo Azul, una laguna de agua turquesa al pie de un farallón, dentro de un parque de aventura que combina senderos, tirolinas y cuevas. Es una salida de medio día, muy asequible físicamente en su versión sencilla y bastante más exigente si se cogen las actividades activas.
Los buggies por caminos de tierra y las excursiones a caballo son otro clásico, con una advertencia honesta: se acaba lleno de polvo de arriba abajo, y la ropa buena no es plan. Funcionan muy bien con adolescentes y con grupos de amigos, y bastante peor con niños pequeños.
Y luego está Montaña Redonda, un cerro con vistas amplias sobre la laguna y la costa, famoso por sus columpios asomados al vacío. Es una parada corta y muy fotogénica que suele combinarse con otra visita.
Santo Domingo y la parte cultural
La capital tiene la Ciudad Colonial, el primer asentamiento europeo estable del continente americano y Patrimonio de la Humanidad, con su catedral, sus calles empedradas y sus museos. Es una excursión de día completo, con salida muy temprana y varias horas de carretera por sentido, y quien la hace suele decir que compensa.
No es, sin embargo, una excursión para todo el mundo. Con niños pequeños se hace muy larga, y quien haya ido a descansar puede acabar el día más cansado de lo que empezó las vacaciones. Si solo vais a hacer una salida cultural, esta es la que tiene más contenido.
En la zona de La Romana está Altos de Chavón, una recreación de aldea mediterránea del siglo dieciséis levantada sobre el río Chavón, con su anfiteatro. Se visita bien combinada con otras paradas y queda más cerca que la capital.
Las que dependen de la época
La estrella estacional es el avistamiento de ballenas jorobadas en la bahía de Samaná, que llegan a esas aguas en el invierno boreal y se pueden ver aproximadamente entre enero y marzo. Se hace en excursión de día completo desde esta costa y es de las experiencias que la gente recuerda años después, con la advertencia de que es naturaleza y nadie garantiza nada. En qué se puede hacer en cada época está el calendario completo del destino.
Otras salidas dependen del mar y del viento más que del calendario: los paseos en catamarán, la pesca de altura y las inmersiones se cancelan o se cambian de sitio si las condiciones no acompañan. Contratarlas al principio de la estancia deja margen para repetirlas si un día se caen.
Y una recomendación de sentido común: dejar la excursión más larga para la mitad del viaje. Ni el primer día, con el desfase horario encima, ni el último, con el equipaje sin hacer y el vuelo por delante.
Dónde se contratan y qué mirar antes de pagar
Hay tres caminos. El primero es dejarlas cerradas antes de volar, que asegura plaza en fechas cargadas y permite pagar aquí y con factura. El segundo es el mostrador del turoperador dentro del hotel, cómodo y algo más caro por lo general. El tercero es contratarlas en la calle o en la playa, que puede salir bien y también puede salir muy mal. Si el viaje aún no está cerrado, empieza por el hotel en viajes a Punta Cana y deja las excursiones apalabradas en la misma conversación.
Contrate donde se contrate, hay cinco cosas que preguntar: quién opera realmente la excursión, si tiene seguro y licencia, qué incluye exactamente —comida, bebida, entradas, guía en castellano—, a qué hora es la recogida y la vuelta al hotel, y qué pasa si se cancela por mal tiempo o si tenéis que anularla.
Con niños, añadid una sexta: si hay chalecos salvavidas de talla infantil y qué duración tiene el trayecto en barco. Es una pregunta normal y quien organiza bien la contesta sin rodeos. Cuáles funcionan con niños —y cuáles no— lo contamos en la guía de familias.
Qué llevar el día de la excursión
Efectivo en billetes pequeños para propinas y paradas, protección solar generosa —y a poder ser respetuosa con los arrecifes en las salidas de snorkel—, gorra, gafas de sol, una camiseta para el sol de la lancha, calzado que se pueda mojar y otro cerrado si hay caminos, agua y algo para el mareo si eres propenso.
En el barco no se lleva nada que no se pueda mojar ni perder, y el pasaporte se queda en la caja fuerte del hotel salvo que la excursión exija llevarlo. Con una fotocopia o una foto en el móvil suele bastar para lo que pueda surgir.
Lo demás es lo de siempre: madrugar de buen humor, no llenar el día siguiente de planes y contar con que el horario de vuelta es orientativo. En el Caribe, las cosas pasan cuando pasan.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas excursiones caben en una semana?
Dos, o tres si alguna es de medio día. Con más, las vacaciones se convierten en una gira de madrugones y el hotel que habéis pagado se queda sin usar. Conviene además dejar la salida más larga para la mitad de la estancia.
¿Es mejor contratarlas antes de viajar o allí?
Cerrarlas antes asegura plaza en fechas cargadas, permite pagar aquí y deja constancia de lo que incluye. En destino hay más margen para decidir según el tiempo, pero también más riesgo de contratar con quien no sabes quién es. Lo que no conviene es improvisar en temporada alta.
¿Se pueden ver ballenas desde Punta Cana?
En invierno sí, con excursión de día completo a la bahía de Samaná, aproximadamente entre enero y marzo. Es una salida larga y depende de la naturaleza: se va con muchas posibilidades de verlas, no con una garantía.
¿Merece la pena ir a Santo Domingo?
Si vais a hacer una sola salida cultural, es la que más contenido tiene: la Ciudad Colonial es Patrimonio de la Humanidad. A cambio es un día completo con salida muy temprana y bastantes horas de carretera, así que con niños pequeños se hace larga.
Temas: excursiones, isla saona, punta cana y santo domingo.
En el blog: Destinos.
