
América
Punta Cana es playa de arena blanca y todo incluido, y funciona prácticamente todo el año. La decisión que de verdad cambia el viaje no es el hotel: es el tramo de costa y el mes.
El clima es tropical y muy estable: las máximas se mueven casi siempre entre los veinticinco y los treinta y algo de grados, y no hay una estación fría. Lo que cambia de un mes a otro no es la temperatura, es la humedad y la lluvia. De diciembre a abril el ambiente es más seco y es la época más cómoda; de mayo a noviembre llueve más, aunque casi siempre en forma de chaparrón fuerte de media tarde que descarga y se va.
La temporada de huracanes del Atlántico va oficialmente de junio a noviembre, y se concentra sobre todo entre agosto y octubre. Eso no significa que en septiembre haya huracán: significa que es cuando existe la posibilidad y cuando conviene contratar el seguro mirando bien qué cubre. Para una familia de aquí el calendario escolar manda, y tanto Semana Santa como el verano caen en los meses más húmedos; si puedes elegir fechas libremente, enero, febrero y marzo son los más estables y también los más solicitados.
Lo que se llama Punta Cana es en realidad una costa larguísima, del orden de cuarenta y muchos kilómetros de arena casi continua, y no todos los tramos se viven igual. Bávaro y El Cortecito concentran la mayor parte de los hoteles y son la zona con más vida fuera del resort: se puede salir a pasear, comer fuera o comprar sin coger un taxi. Arena Gorda es la misma playa un poco más al norte, con resorts grandes y menos calle.
Uvero Alto está bastante más al norte y el traslado desde el aeropuerto es notablemente más largo. A cambio es mucho más tranquilo y el oleaje suele ser algo mayor. Es buena idea si buscas desconectar del todo y mala si piensas salir del hotel a diario, porque no hay apenas nada alrededor. Cap Cana, al sur, es la zona de marina y campos de golf, con aguas más resguardadas y un ambiente más reposado. Y Macao, entre medias, es playa pública con olas: la que usan los surfistas y donde se ve gente del país, no solo turismo.
Cuando te preguntemos por teléfono «¿lo quieres con vida alrededor o aislado?» no es una pregunta de relleno: es la que más reclamaciones evita.
En esta costa el todo incluido es el régimen normal, no una excepción. Lo que casi siempre entra es el bufé, las bebidas nacionales, una parte de los restaurantes temáticos —muchos con reserva previa y con un número limitado de noches— y algunos deportes sin motor. Lo que casi nunca entra son las excursiones, las actividades acuáticas a motor, el spa, las bebidas de importación y, en algunos hoteles, ciertos restaurantes de pago aparte.
Hay dos decisiones más que conviene tomar antes que el hotel: si quieres un resort solo para adultos o uno familiar con zona infantil, porque el ambiente no se parece en nada; y si te importa que la habitación tenga vistas al mar o te da igual, porque en resorts de este tamaño la diferencia entre una categoría y otra suele ser justo eso.
Y una advertencia que preferimos dar antes y no después: el sargazo. Son algas que en algunos años llegan a las playas del Caribe, sobre todo entre la primavera y el final del verano, y su presencia varía mucho de un año a otro, de una semana a otra y de una playa a otra. Los hoteles limpian la orilla a diario, pero nadie —ni nosotros, ni el hotel— puede garantizarte que un día concreto no haya. Si te lo garantizan, desconfía.
La excursión clásica es la Isla Saona, dentro del Parque Nacional del Este, que se hace en catamarán o lancha con parada en una piscina natural. Isla Catalina es la alternativa con mejor fondo para hacer snorkel. En tierra están el Hoyo Azul y los cenotes del parque de aventura de Cap Cana, y la subida a Montaña Redonda para ver la costa desde arriba.
Si te interesa el país y no solo el resort, hay dos salidas que merecen el madrugón: Santo Domingo, con su Ciudad Colonial —el primer asentamiento europeo de América y Patrimonio de la Humanidad—, y en invierno la bahía de Samaná, adonde llegan las ballenas jorobadas aproximadamente entre enero y marzo. Las dos son excursiones de día completo y largas: se sale de noche y se vuelve de noche.
Y luego está el golf: la costa concentra varios campos de primer nivel, muchos de ellos frente al mar. Si vas a jugar, dínoslo al empezar a mirar hoteles, porque condiciona bastante en qué tramo conviene alojarse.
Los españoles no necesitan visado para entrar como turistas, pero sí pasaporte en vigor con margen de validez, billete de vuelta y una dirección en el país. En los últimos años ha existido además un formulario electrónico de entrada y salida que se rellena antes de volar; es de las cosas que cambian de un año para otro, así que compruébalo cerca de la fecha y consulta siempre las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores. Cuando cerramos un viaje te decimos qué hace falta en ese momento.
La moneda es el peso dominicano. En la zona turística el dólar se acepta en casi todas partes y la tarjeta funciona con normalidad, aunque conviene llevar algo de efectivo suelto para propinas, que aquí son costumbre y se agradecen de verdad. No hay vacunas obligatorias para quien viaja desde España; sí es sensato beber siempre agua embotellada, usar protección solar alta —el sol pega mucho más de lo que parece con la brisa— y llevar repelente. El seguro de viaje no es un extra decorativo en un destino a nueve horas de vuelo.
El aeropuerto de destino es el de Punta Cana, que está pegado a la zona hotelera: es de los pocos sitios del Caribe donde el traslado al hotel es corto de verdad, salvo que te alojes en Uvero Alto.
La salida es otra historia. El vuelo transatlántico se hace prácticamente siempre desde Madrid, y los circuitos de catálogo que trabajamos parten casi todos de Madrid o Barcelona. Desde Lorca eso significa contar con el enlace hasta el aeropuerto de salida y, si el vuelo sale temprano, con una noche de margen. Merece la pena tenerlo previsto al elegir fecha, porque un vuelo perdido por el enlace no lo cubre nadie. Ni Corvera ni Alicante son la salida natural para este destino: aquí lo que hay que planificar bien es la subida a Madrid.
Los españoles no necesitan visado para una estancia turística, pero sí pasaporte en vigor, billete de vuelta y dirección en el país. Suele haber además un formulario electrónico de entrada que se rellena antes de volar. Como estas reglas cambian, lo confirmamos contigo en el momento de cerrar el viaje y te remitimos a las recomendaciones oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores.
De diciembre a abril, por ser la parte más seca del año y quedar fuera de la temporada de huracanes del Atlántico, que va de junio a noviembre. Dicho eso, se viaja todo el año: en los meses húmedos suele llover fuerte pero poco rato, casi siempre a media tarde.
Son algas que llegan a la orilla arrastradas por las corrientes, sobre todo entre primavera y final de verano. La cantidad varía mucho de un año a otro y de una playa a otra, y los hoteles limpian la arena a diario. Nadie puede garantizar que un día concreto no haya, y desconfía de quien te diga lo contrario.
Punta Cana si lo que quieres es playa y resort con poco desplazamiento, porque el aeropuerto está al lado y casi toda la oferta es todo incluido. La Riviera Maya si además quieres cenotes, ruinas mayas y la opción de moverte por tu cuenta. La primera es más cómoda; la segunda da más juego fuera del hotel.
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