
Asia
Tailandia se vende como un solo destino y en realidad son tres: la ciudad, el norte de montaña y templos, y la playa. Y la playa buena cambia de costa según el mes.
Casi todos los circuitos que trabajamos siguen la misma columna vertebral, y no es casualidad: es la que mejor encaja los desplazamientos. Se empieza por Bangkok —el Gran Palacio y el Wat Phra Kaew, el Wat Pho con su buda reclinado, el Wat Arun al otro lado del río, los mercados y los barcos del Chao Phraya—, se sube al norte, y se termina bajando a la costa.
Entre medias suele caer Ayutthaya, la antigua capital en ruinas a poca distancia de Bangkok, y luego Chiang Mai, que es otro país dentro del país: templos por todas partes, el Doi Suthep sobre la ciudad, mercados nocturnos y montaña alrededor. Chiang Rai, más al norte, tiene el Wat Rong Khun —el templo blanco— y la zona del Triángulo del Oro.
Sobre los elefantes conviene decirlo claro, porque es la excursión que todo el mundo pregunta: lo que hoy se considera correcto son los santuarios donde no se monta a los animales ni se les hace actuar, solo se les observa y se colabora en su cuidado. Si en una excursión te ofrecen montar o ver un espectáculo, es señal de que no es de ese tipo.
Tailandia tiene playa en dos mares distintos y sus temporadas están cruzadas. En la costa de Andamán —Phuket, Krabi, Phi Phi, Khao Lak, Koh Lanta— la mejor época va aproximadamente de noviembre a abril; en los meses de monzón el mar se pone bravo y muchas excursiones en barco se cancelan.
En el golfo de Tailandia —Koh Samui, Koh Phangan, Koh Tao— el patrón es distinto: los meses más secos van de enero a agosto y la parte más lluviosa cae aproximadamente entre octubre y diciembre, justo cuando la otra costa está en su mejor momento.
Esto significa que casi siempre hay una playa buena en Tailandia, pero no siempre es la misma. Elegir la costa según el mes en lugar de según la foto es la diferencia entre una semana de mar y una semana mirando llover. Es probablemente el consejo más útil que se puede dar sobre este destino.
De noviembre a febrero es la temporada fresca y seca, la más cómoda para recorrer el país y también la más concurrida. De marzo a mayo hace un calor considerable, sobre todo en el interior. De junio a octubre es la estación verde: llueve, casi siempre en chaparrones de tarde, el paisaje está espectacular y hay menos gente.
Dos fechas señaladas: el Songkran, el año nuevo tailandés, a mediados de abril, que es una batalla de agua nacional durante días —divertidísimo si vas preparado, incómodo si no lo esperas—, y el Loy Krathong, en noviembre, con las farolillos y las ofrendas flotantes. Las dos llenan el país y encarecen los desplazamientos internos.
Una advertencia estacional de la zona norte: entre finales de febrero y abril suele haber quemas agrícolas en Chiang Mai y alrededores que empeoran mucho la calidad del aire. Si tienes problemas respiratorios, conviene evitar esas semanas en el norte.
Las distancias son grandes y el país está muy bien resuelto para viajar: hay muchísimos vuelos internos y baratos entre Bangkok, el norte y las islas, trenes nocturnos con literas que son una experiencia en sí misma, y furgonetas y autobuses para los tramos cortos. A las islas se llega en ferry o en lancha desde los puertos de la costa, y esos enlaces dependen del mar.
En Bangkok, el metro elevado y el subterráneo salvan del atasco, que es monumental. Y el barco por el río es transporte público, no solo turismo.
Para un primer viaje, doce o catorce días es lo mínimo razonable si quieres ciudad, norte y playa. Con menos, o se quita el norte o se quita la playa.
Hace falta pasaporte con un margen amplio de validez. Los españoles entran como turistas sin visado previo por un número de días que ha cambiado en los últimos años, así que se comprueba antes de salir. Existe además una tarjeta digital de llegada que hay que cumplimentar en línea unos días antes de entrar en el país, por aire, mar o tierra. Lo revisamos contigo al cerrar el viaje y puedes consultar las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores.
No hay vacunas obligatorias para quien viaja desde España, pero sí conviene consultar a Sanidad Exterior con tiempo y tomarse en serio el repelente: el dengue existe y el mosquito que lo transmite pica de día. Agua embotellada siempre. La comida de puesto callejero es de las mejores del mundo y en general es segura si el puesto tiene rotación de clientes.
Dos normas sociales que no son opcionales: en los templos se entra con hombros y rodillas cubiertos y descalzo, y no se señala con los pies ni se toca la cabeza a nadie. Y la familia real tailandesa está protegida por leyes muy estrictas: cualquier comentario despectivo, también en redes, puede tener consecuencias penales serias. No es una exageración de guía.
Se vuela a Bangkok desde Madrid o desde Barcelona, con o sin escala según la compañía. Los circuitos de catálogo que trabajamos salen de ahí, así que desde Lorca hay que resolver el enlace hasta el aeropuerto de salida y, si el vuelo es de mañana temprano, dormir la noche anterior.
Una vez dentro del país, los traslados internos entre Bangkok, el norte y las islas suelen ir incluidos en los programas o se añaden fácilmente. Si vuelves por separado desde la isla, conviene dejar margen amplio con el vuelo internacional: los enlaces domésticos y los ferris se retrasan más de lo que uno querría.
De noviembre a febrero para recorrer el país: es la estación fresca y seca. Para la playa depende de la costa: la de Andamán (Phuket, Krabi) va bien de noviembre a abril, y la del golfo (Koh Samui, Koh Phangan) tiene sus meses más secos entre enero y agosto. Casi siempre hay una costa buena, pero no es la misma todo el año.
Phuket y Krabi están en el mar de Andamán y funcionan mejor en el invierno europeo, con más oferta de excursiones en barco y paisaje de acantilados. Koh Samui está en el golfo y es la mejor opción justo en los meses en los que la otra costa está de monzón. La decisión debería salir de la fecha, no de la foto.
Los españoles entran como turistas sin visado previo, con un límite de días que ha cambiado en los últimos años. Sí hace falta pasaporte con margen amplio de validez y cumplimentar en línea la tarjeta digital de llegada unos días antes de entrar. Lo comprobamos contigo antes de salir.
Doce o catorce días como mínimo si quieres Bangkok, el norte y unos días de playa. Con diez se puede hacer un recorrido más corto renunciando a una de las tres partes. Tenlo en cuenta al pedir días en el trabajo: los dos días de vuelo también se pagan.
Sí, y de hecho es uno de los países asiáticos más cómodos para viajar en familia: hay buena sanidad privada en las ciudades, la gente es especialmente amable con los niños y la comida gusta. Lo que hay que dosificar son las distancias y el calor, y llevar muy en serio el repelente y el protector solar.
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